Abr 29

Todavía con el resacón de lo del lunes, Kora ha sido seleccionado como proyecto finalista del CUSL a nivel nacional. Por tanto, los días 13 y 14 de mayo estaré en Cádiz defendiendo el proyecto. Un día después es mi graduación, que ya es casualidad.

Sobre todo, quiero felicitar al resto de autores de los proyectos finalistas y también a los autores de los que se presentaron a la final del CUSL de Granada. Especialmente a José Luis Pino, que también estará allí defendiendo su proyecto Visuse; y a Ricardo Cañuelo, cuyo proyecto Tea se ha llevado una mención, aunque en mi opinión también debería haber sido seleccionado, pues es un proyecto con una calidad altísima y sin duda se merecía estar allí. Creo que es importante destacar que la Universidad de Granada es la más representada en el concurso, con dos proyectos seleccionados y una mención.

Por mi parte, seguiré trabajando en en la aplicación para llevarla a la final en el mejor estado posible.

Jun 29

Estoy un poco ya hasta los cojones de la nueva oleada de patriotas-gracias-al-fútbol que invade España. Del “podemos”, del “oe-oé” y del “a por ellos” escritos en banderas que cuelgan de los balcones de medio país. Ahora va a resultar que somos la polla (como nación, ojo) porque un grupo de tíos que le pega patadas a un puto balón está en la final de la Eurocopa. Sí, voy a ver el partido y quiero que gane la selección, pero estoy viendo ciertas cosas últimamente que me están repateando bastante, y que creo que no son más que el reflejo de lo que realmente somos como país.

Lo siguiente es una copia íntegra de la columna de opinión de Manuel Alcántara, en el Ideal de ayer

«Ha sido pródiga España en patriotas elementales sin pies ni cabeza, pero en este momento histórico abundan más los que se basan en las extremidades inferiores. Las hipotecas de julio serán las más caras y el Euribor ya bate su propio récord y se sitúa en el 5’3, pero nunca ha estado más arriba el orgullo nacional. Un grupo de muchachos habilidosos y conjuntados está deslumbrando al orbe futbolístico y ha llegado, por tercera vez en la historia, a jugar la final de una Eurocopa.

Desde que Quevedo miró los muros de la patria suya nunca se habían visto tantas banderas en los balcones. Una gran cosecha de patriotas ha florecido regada por los goles de nuestra selección y hasta a Aragonés se le ha puesto facha de apóstol. Gentes que no tienen nada de qué enorgullecerse han salido a la calle a exhibir su orgullo. Unos tiraban cohetes y otros tiraban por la calle de en medio tocando compulsivamente el claxon de sus coches. Hay que agradecerle al fútbol el trasvase de alegría, sobre todo en momentos de depresión.

¿Qué importa que Bruselas nos reclame un serio ajuste para evitar el déficit, si la luminosa selección le ha ajustado las cuentas a Rusia? El éxito es curativo, además de ser irrefutable. Lo único que tiene de malo es que para tenerlo exige el fracaso de los demás. Se paralizarán las ciudades y los corazones mañana domingo cuando caiga la tarde. Nos puede caer el título de campeones o se nos puede caer el mundo encima, pero nadie nos puede quitar la trayectoria. La pasión por el deporte exige un cierto grado de infantilismo, pero quizá no sea deseable perderlo. Si nuestros muchachos le ganan a Alemania, aunque las pasen moradas, se bordarán muchas banderas rojigualdas y nos creeremos que somos los mejores del mundo. Cosa que puede ser cierta, a condición de no compararnos con nadie.»

No creo que tenga permiso para reproducir aquí la columna; interprétese como un pequeño homenaje a este hombre, que es capaz de escribir todos los días de la semana su “Vuelta de hoja” en la contraportada del periódico; a veces no tan bien, otras muchas (como esta) brillante.

Feb 24

El 9 de marzo son las elecciones generales y llevamos ya unos cuantos días de campaña electoral “oficial”, aunque realmente, empezó mucho antes. No suelo escribir sobre política en el bloj, pese a ser algo que me interesa bastante, eso sí, manteniendo las distancias. De todas formas ya (I) escribí (II) algo (III) para las pasadas elecciones locales. Todavía guardo los programas, porque cuando sean las próximas pienso hacer el recuento de promesas cumplidas e incumplidas. Reconozco que, aunque no me convencía el grupo que ganó las elecciones en mi pueblo, no me está disgustando lo que hay hecho hasta ahora.

Para estas elecciones yo no sé a quién voy a votar, pero sí tengo muy claro a quién no. Es bastante deprimente la política de este país, tanto en el fondo como en las formas.

En muchos sitios de Internet (sobre todo de ideologías de izquierda) he leído todo tipo de propuestas sobre el actual sistema en España: cambios radicales, como cambiar la partitocracia por una democracia participativa; u otros más moderados como cambiar la ley de reparto de escaños (sistema D’Hondt) por otro en el que partidos minoritarios estén mejor representados, o hacer la elección sobre listas abiertas.

En mi opinión, pese a tender hacia el bipartidismo, el sistema actual de partidos me parece el más lógico y, sobre todo, factible: se presentan unas candidaturas que eligen los votantes. Un sistema político sin jerarquizar (democracia participativa) sería un caos (véase este enlace), más aún no existiendo los medios necesarios para que la gente contribuyera. Esto podría ser posible en poblaciones pequeñas, pero no para un país con cuarenta millones de habitantes. Es posible que haya algún sistema que no tenga los inconvenientes de uno ni del otro, pero a mí no se me ocurre, o no lo conozco. Aunque se nos debería pedir opinión más frecuentemente que cada cuatro años, ya sea mediante referendos o mediante cualquier otro sistema, eso sí, que luego no pase como con la Constitución Europea (el aprobarla por cojones es posiblemente la peor mancha en la historia de la UE). El sistema de votación mediante listas abiertas me parece una idea buenísima, pero tiene el “problema” -no debería serlo, pero…- de que la gente tiene que conocer a los candidatos y, por tanto, estar medio interesada en la política.

Respecto al cambio del sistema de reparto de escaños, pese a que pudiera conllevar una “menor estabilidad” (al haber más voces, habría más discusión), creo que sería sobre todo justo, pues partidos pequeños a nivel nacional necesitan más votos para obtener un escaño que los partidos grandes, o los regionales. Además, haría más complicado el bipartidismo, que para mí es algo que está a medias entre una democracia y una media dictadura, sobre todo, cuando los dos partidos principales se parecen tanto en el fondo, aunque luego se muestren tan distintos. Pero quién sabe, lo mismo no es un problema del sistema político, sino de la falta de madurez política o el acomodamiento de los votantes.

Como el 9 de marzo me toca votar tanto las Generales como al Parlamento Andaluz (gran jugada, señor Chaves), me enrollaré sobre las mismas en próximas entradas.

Nota/Off topic: he instalado un plugin bastante útil al blog, que se llama “Subscribe to Comments”, y sirve para seguir los comentarios (“¡no me digas!”). Así, si alguien contesta a un comentario tuyo en cualquier entrada, recibirás una notificación en tu correo electrónico, si previamente has marcado la opción de seguirlos. También puedes cancelar o modificar las suscripciones.