Abr 18

Este post tiene banda sonora:

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“A message from The Meters”, The Meters, Funkify your Life (torrent)

Hace un rato he terminado el examen parcial de Programación Concurrente. Cuando ayer volvía de la facultad hacia el Triunfo, a la altura del instituto Virgen de las Nieves, me fijé en algo que me llamó la atención. Un hombre mayor bien vestido pero muy sucio, con una larga barba blanca y una gorra, venía en una bici rosa en sentido contrario al mío, por la misma acera. Además, llevaba colgando del cuello una cruz enorme de oro. Se me quedó mirando y pasó. Mientras seguía andando, dándole vueltas a la situación, vi que en la rotonda entre Camino de Ronda, Cerrillo y la Avenida de Andalucía, un perro saltaba desde la ventana de un coche que estaba medio parado y salía corriendo. Cosas de Granada, nunca vas a dejar de sorprenderte con lo que veas.

Al llegar a casa comí y me fui a mi cuarto, a darme mi ración diaria de lectura e interneteo. Además, vi Muchachada Nui, que me lo perdí el miércoles. Me llamó mucho la atención la noticia sobre el primer viaje de LSD en el menéame. Este tema me atrae peligrosamente, y estuve leyendo bastante sobre la sustancia romántica:

A mi juicio, las experiencias más fructíferas son aquellas donde se recorre la secuencia “extática” entera, tal como aparece en descripciones antiguas y modernas. Por este trance entiendo una primera fase de «vuelo» […], que recorre paisajes asombrosos sin parar largamente en ninguno -viéndose el sujeto desde fuera y desde dentro a la vez-, seguida de una segunda fase que es en esencia lo descrito como pequeña muerte, donde el sujeto empieza temiendo volverse loco para acabar reconociendo después el temor a la propia finitud, que una vez asumido se convierte en sentimiento de profunda liberación.

El pensamiento y los sentidos se potencian hasta lo inimaginable, pero no hay cosa semejante a picores, sequedad de boca, dificultades para coordinar el movimiento, rigidez muscular, lasitud física, excitación, somnolencia, etc.

Ningún otro visionario es más radiante, más nítido y directo en el acceso a profundidades del sentido. Eso mismo le presta una cualidad implacable o despiadada, que no se aviene al fraude y ni tan siquiera a formas suaves de hipocresía, apto tan sólo para quienes buscan lo verdadero a cualquier precio. Y diría también que para ellos guarda satisfacciones inefables. La amistad, el amor carnal, la reflexión, el contacto con la naturaleza, la creatividad del espíritu, pueden abrirse en universos apenas presentidos, infinitos por sí mismos.

Al cabo del rato, decidí ponerme a estudiar. No tenía ganas, pero (¡oh, casualidad!) tenía a pochi en mi habitación, así que la preparé y la prendí, tomé mis apuntes, agua y zumo de naranja, y me puse a ello.

Durante la hora y tres cuartos que aguantó humeante, código, teoremas, demostraciones, ejemplos y hasta problemas de organización social pasaron por mi cabeza. Llegué a relacionar la concurrencia de procesos con el Taylorismo, y volví a caer en la cuenta de la gran ventaja que supone que las máquinas no tengan sentimientos, y lo absurdo que es tenerle aprecio a una máquina. Quizás es por esa razón que mi coche se llame como se llama. El caso es que creo que saqué provecho del rato.

No estaba aliñada.

Luego me fui al ordenador a mirar unos apuntes que no tenía impresos, y a completar cosas de la libreta. Al cabo del rato se me ocurrió abrir el mésenller, pero sólo me sirvió para llevarme un buen palo, y que se me quitaran las ya de por sí pocas ganas de estudiar que tenía.

A las siete vino Big Esteban a por pochimba. En la puerta esperaban él y un par de hombres que buscaban a mi padre. Uno de ellos iba borracho, creo yo, porque no creo que una persona en condiciones me dé la mano tantas veces, se alegre tanto de conocer al hijo de mi padre y luego se desfase como lo hizo.

Ya que salía, aproveché para ir a casa de los vecinos ingleses, que quieren vender su chalé y necesitan ayuda porque no tienen ni puta idea de español, tras dos años viviendo aquí. Total, quince minutos que descansaba para luego seguir estudiando. Estuve hablando con ellos, me enseñaron casa y alrededores,  buena gente.

Cuando a las nueve y media volví a casa (¡!), supe que me iban a joder vivo hoy en el examen. Bueno, al menos me sirvió para demostrarme a mí mismo que puedo tener una (muy) larga conversación fluida en inglés, y para convertirme en asesor inmobiliario a tiempo parcial.

Edición: sí, Papapepe me confirma que el caballero iba borracho.

Dic 18

DLP = Descripción de lenguajes de programación

Ya lo dijo el profesor el primer día: esta asignatura es un coñazo y no le gusta a nadie. Y es verdad. El caso es que el hombre, aunque abusa un poco del proyector y tiene una voz que “rasca”, intenta hacer que la clase sea medio amena: se mueve, hace ejercicios en la pizarra, nos dice que nos callemos, nos lanza tizas, saluda a la gente que se asoma a las ventanas de la clase, etcétera. Pero es que la asignatura es una pesadez, y son 7’5 créditos, que equivalen a 5 horas de clase semanales, entre teoría y prácticas.

No obstante, pese a la brutal deformación del espacio-tiempo que vivimos en cada una de las clases, he conseguido sacarles cierto provecho y potenciar algunos aspectos de mi persona que listo a continuación.

La paciencia: es imposible no desarrollarla.

Mis dotes artísticas: puede tener el mismo valor que un garabato, pero tenéis que reconocer que está currado.

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No intentéis encontrarle sentido ni ver cosas coherentes.

Aptitudes musicales: todavía no he caído en la tentación que supone tener el mp3 en la mochila, principalmente porque me parece una falta de respeto. Además, el cable de los cascos es blanco y costaría ocultarlo. Por tanto, me dedico a ejercitar la memoria y me pongo a escribir letras de canciones en las hojas finales de la libreta. Me estoy dando cuenta del montón de canciones que me śe :S. El otro día estaba pensando en el tema Sólo importa el Rap, de Xhelazz y Doble V, y comenzando a escribirla, una gran duda asaltó mi cabeza:

“Mira delante de ti quién se yergue,
el titán llamado Caos fumando verde […]”

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Refuerzo del vocabulario: ¿cómo se conjuga el verbo erguir? Esta duda tan tonta me supuso cerca de diez minutos de entretenimiento, hasta que pasé a otra canción. Resulta que es un verbo bastante chungo, he aquí la conjugación.

Mejora de la caligrafía: normalmente, cuando el profesor escribe en la pizarra, vuelve a las adorables transparencias, así que copio los ejercicios tranquilamente y así tengo un rato más de entretenimiento. Ciertas partes de mi libreta de DLP darían envidia hasta a ciertas niñas. Hace tiempo pensé en crear un tipo de letra con mi manuscrita, no ya porque sea bonita (que no tiene por qué, en condiciones normales), sino por hacer algo, simplemente. El caso es que abandoné la idea por la misma razón por la que abandono o directamente no empiezo el 99% de ellas: la pereza. Bien, el otro día me dio por hacer pares de letras, para ver cómo casaban mejor entre ellas (en tipografía, es lo que se llama kerning). Omitiendo pares inútiles, llegué hasta el par ‘ci’, dándome cuenta de que hay 26*26 combinaciones posibles. A partir de ahí sólo me centré en letras “conflictivas”, como la ‘s’, que según donde vaya la escribo de una forma u otra.

Concentración visual, resistencia ante ataques epilépticos: a veces, cuando llevamos un rato de clase, la proyección de las transferencias empieza a vibrar, y se hace realmente difícil intentar leer las transparencias en la pared. A lo mejor lo sueño (sic) durante las clases y no es más que una excusa para volver a la libreta, porque todavía no he visto quejarse a nadie, ni al profesor comentarlo. De todas formas, parece ser que últimamente esto no sucede.

¿Y si en vez de estar escribiendo esta tontería estuviera estudiando DLP, para que no me fuckeen en el siguiente examen?