May 20

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– [el esfuerzo que realizaste para modificar tus “malas costumbres”] Era para desarrollar tu voluntad, y para refrescar tus instintos. Cualquier costumbre en sí misma -cualquier rito automático e inconsciente- es negativa. Pero una actividad específica -fumar, beber, tomar drogas, comer dulces o hacer preguntas estúpidas- no es ni buena ni mala; cada acción tiene su precio, y sus placeres. Siendo consciente de los dos aspectos, te haces realista y responsable de tus actos. Sólo entonces dispones de la libre elección del guerrero: hacer o no hacer.

¿Conoces el proverbio: ‘cuando estés sentado, estate sentado; cuando estés de pie, estate de pie. Hagas lo que hagas, no vaciles’? […]

Más vale cometer un error con toda la fuerza de tu ser que evitar cuidadosamente los errores con un espíritu tembloroso. Ser responsable significa reconocer tanto el placer como su precio, hacer una elección sin inquietud.

– Eso parece demasiado categórico. ¿Y la moderación?

– ¿La moderación? Es la mediocridad, el miedo y la confusión disfrazadas. Es el engaño razonable del diablo. Es el compromiso que no satisface a nadie. La moderación es para los débiles y para los vagos, para aquellos que son incapaces de adoptar una postura. Es para los que tienen miedo de reírse o llorar, para quienes tienen miedo de vivir o de morir. Es té tibio, ¡la bebida del diablo!

Buen libro. Incluso me atrevo a decir que es una buena influencia, y me vino de maravilla acabármelo ayer. He acabado dándome cuenta de que las (aparentes) limitaciones externas no son tan duras, es infinitamente peor el miedo a afrontarlas. Y de esto último sé un rato.

Aunque como todo, tampoco hay que tomárselo al pie de la letra, no contempla todas las posibilidades. Que es precisamente lo que se hace cuando uno no está seguro de algo, para acabar eligiendo la mayoría de las veces la opción menos recomendable, aun habiendo gastado recursos mentales y sobre todo, tiempo, en evaluar.

Sólo son casi 21.